El vibrador de aguja penetra el terreno aluvial de Las Condes mientras un equipo de alimentación superior descarga grava graduada en la punta. Es la secuencia de una columna de grava en ejecución. La comuna se extiende sobre depósitos fluviales del río Mapocho y coluviones de piedemonte cordillerano. Los limos y arenas finas saturadas a profundidades de 2 a 8 metros complican cualquier fundación directa. La solución no pasa por remover ese material sino por rigidizarlo con columnas compactadas in situ. El equipo técnico define diámetros, espaciamiento y longitud del elemento granular según la carga estructural y la respuesta sísmica esperada. Antes de definir la malla de mejoramiento conviene validar la estratigrafía con un ensayo CPT que entregue perfil continuo de resistencia de punta y fricción local.
Una columna de grava bien ejecutada drena, compacta y rigidiza el suelo blando sin necesidad de excavar y reemplazar miles de metros cúbicos.
