Una losa de fundación en el sector de San Damián comenzó a presentar asentamientos diferenciales antes de que la obra gruesa alcanzara el cuarto piso. La causa no fue la compactación, sino una clasificación errónea del suelo de apoyo. En Las Condes, la variabilidad geológica es común: se pasa de gravas fluviales del Mapocho a limos finos del piedemonte cordillerano en menos de 50 metros. Por eso, el análisis granulométrico con tamices e hidrómetro es una decisión técnica que evita problemas mayores. Permite identificar el porcentaje exacto de gravas, arenas y finos, y es la base para aplicar correctamente los sistemas de clasificación USCS y AASHTO. Nuestro laboratorio acreditado ejecuta el ensayo bajo la norma NCh1508.Of2014, entregando curvas granulométricas que los ingenieros estructurales necesitan para definir la capacidad de soporte y el potencial de drenaje. Complementamos esta información con ensayos de límites de Atterberg cuando el porcentaje de finos supera el 12%, cerrando así la caracterización completa del material.
Una curva granulométrica mal definida es la causa raíz de fallas en drenaje y capacidad de soporte que se manifiestan años después de entregada la obra.
