A 1.100 metros de altitud, Las Condes despliega su red vial sobre suelos que heredan la complejidad del piedemonte andino. No es raro encontrar en un mismo proyecto –digamos, entre Apoquindo y la Quebrada de Ramón– bancos de arena limpia a tres metros y, a los pocos metros, un estrato arcilloso con gravas que obliga a repensar el paquete estructural. En nuestro equipo llevamos años diseñando pavimentos flexibles en esta comuna y entendemos que una calle mal calculada acá no solo se fisura: se deforma con las lluvias intensas de julio y se desgrana bajo el tráfico pesado de San Carlos de Apoquindo. Por eso, cada diseño parte con un reconocimiento detallado de la subrasante, complementado con ensayos Proctor para definir compactación óptima antes de proyectar la carpeta asfáltica.
El módulo resiliente de la subrasante en Las Condes cambia drásticamente entre la estación seca y los meses de lluvia intensa.
