Sobre la terraza fluvial alta del Mapocho, donde Las Condes se asienta a unos 850 metros sobre el nivel del mar, el subsuelo cuenta una historia de acarreos y depósitos aluviales. Hace poco, en un terreno de Avenida Las Condes cerca del Estadio Israelita, las perforaciones preliminares mostraron un estrato de arena limosa suelta a 4 metros de profundidad; una condición que, en zona sísmica 2 según la NCh 433, no da tregua. Para un edificio de 9 pisos, el equipo técnico optó por un diseño de vibrocompactación ajustado a la granulometría local, evitando así un pilotaje que encarecía la obra. La vibrocompactación profunda, ejecutada con vibrador de aguja, reordena las partículas aumentando la compacidad relativa del depósito. En la práctica, la densidad del terreno se eleva hasta valores de Dr > 70%, reduciendo de paso el potencial de licuefacción que tanto preocupa en la cuenca de Santiago. Complementamos estos estudios con la ejecución de ensayos CPT para verificar la homogeneidad del perfil post-tratamiento, y con los ensayos Proctor estándar y modificado cuando se requirió controlar la compactación de rellenos superficiales en la misma faena.
La vibrocompactación bien diseñada eleva la compacidad relativa de arenas sueltas sobre el 70%, mitigando el riesgo de licuefacción en terrenos de piedemonte.
