En Las Condes, con suelos que van desde gravas fluviales del Mapocho hasta roca fracturada en el piedemonte andino, vemos con frecuencia que los estudios de mecánica de suelos ignoran el comportamiento hidráulico real del terreno. Asumir un coeficiente de permeabilidad de bibliografía es una apuesta que puede costar semanas de bombeo en una excavación profunda. Por eso ejecutamos ensayos Lefranc y Lugeon directamente en sondeos, obteniendo datos que reflejan la realidad del acuífero a distintas cotas. No es un trámite: es la diferencia entre un proyecto que controla el agua y uno que se inunda durante la construcción. Para obras en la zona de Sanhattan, donde las excavaciones superan los 20 metros, un perfil de resistencia con CPT es vital, pero sin el dato de permeabilidad de campo el diseño de drenaje queda incompleto.
Un Lugeon bien ejecutado revela fracturas que el testigo de roca por sí solo no muestra.
